Resiliencia en crisis alimentarias complejas: argumentos a favor de mejores evidencias

image
©WFP/Giulio d'Adamo

Evaluación de impacto en el ámbito humanitario Resiliencia en crisis alimentarias complejas: argumentos a favor de mejores evidencias

En 2019 se contabilizaron en el mundo 135 millones de personas "que padecían inseguridad alimentaria aguda en condiciones de crisis o situaciones peores". Más de tres cuartas partes vivían en países afectados por conflictos o fenómenos meteorológicos extremos.

En 2020, se espera que la pandemia de COVID-19 casi duplique esta cifra hasta alcanzar los 265 millones de personas. Las proyecciones a largo plazo indican que la seguridad alimentaria se verá cada vez más afectada por el futuro cambio climático, con temperaturas más elevadas, variaciones en los regímenes de lluvias y fenómenos meteorológicos extremos más frecuentes.

Las crisis alimentarias complejas y recurrentes —impulsadas por conflictos, fenómenos meteorológicos extremos y perturbaciones económicas— han obligado a la comunidad humanitaria a tener que pensar más allá de satisfacer necesidades alimentarias inmediatas. Un enfoque integrado de la asistencia alimentaria — centrado también en la capacidad de la población para prepararse constantemente ante perturbaciones y factores de estrés, afrontarlos y recuperarse de ellos— es imprescindible para evitar que las situaciones humanitarias se conviertan en crisis prolongadas.

Comprender la resiliencia

El concepto de “resiliencia” es útil porque relaciona las acciones a corto plazo para mejorar la seguridad alimentaria y el bienestar con los objetivos de desarrollo a largo plazo. La Red de Información sobre Seguridad Alimentaria define la resiliencia como la “capacidad de asegurar que las perturbaciones y los factores de estrés no tienen consecuencias adversas duraderas para el desarrollo”. El PMA concibe la resiliencia como un conjunto de capacidades destinadas a mejorar el bienestar a largo plazo y, al mismo tiempo, afrontar desafíos complejos en materia de seguridad alimentaria.

Un enfoque basado en la resiliencia reconoce que la situación de seguridad alimentaria de la población varía a medida que se enfrentan a perturbaciones o factores de estrés en función de las estaciones, el clima u otras causas. Es decir, aquellos hogares con un mismo nivel de seguridad alimentaria en un momento dado pueden encontrarse en situaciones muy diferentes unos meses más tarde. Por tanto, para examinar la resiliencia desde la perspectiva de la seguridad alimentaria y la nutrición es necesario captar las perturbaciones transitorias, identificar las fuentes de inseguridad alimentaria recurrente como los períodos de escasez, y diseñar las trayectorias de recuperación. Esto exige medir los resultados en materia de seguridad alimentaria en repetidas ocasiones, de forma que se puedan observar los cambios a corto plazo, así como las tendencias a largo plazo.

La Oficina de Evaluación del PMA ha puesto en marcha la ventanilla de evaluación del impacto del clima y la resiliencia (en asociación con la Unidad de Creación de Activos y Medios de Subsistencia y el Programa sobre Clima y Reducción del Riesgo de Desastres, así como el equipo de Evaluación del impacto en el desarrollo del Banco Mundial). La decisión de abrir esta ventanilla se basa en el reconocimiento de que el PMA necesita evidencias rigurosas para apoyar las operaciones en contextos afectados por múltiples perturbaciones y factores de estrés, con una frecuencia e intensidad cada vez mayores. Las ventanillas son carteras de seis o más evaluaciones del impacto en un área temática específica, desarrolladas como parte de la nueva estrategia del PMA para gestionar y realizar este tipo de evaluaciones de forma centralizada. En el marco de la ventanilla de evaluación del impacto del clima y la resiliencia, el PMA colaborará con equipos de los programas y asociados en la ejecución para comprender cómo puede contribuir de manera efectiva al fomento de la resiliencia.

Hoy en día, Gobiernos, ONG y organizaciones internacionales utilizan diversas intervenciones que ayudan a personas, hogares y comunidades a preservar la seguridad alimentaria y la nutrición ante perturbaciones y factores de estrés. Incluyen actividades destinadas a satisfacer las necesidades alimentarias inmediatas, crear activos y aptitudes que apoyan o diversifican los medios de vida, y fortalecer la capacidad institucional. Una parte fundamental de estos esfuerzos consiste en medir los efectos de programas cuyo objetivo es reforzar la resiliencia. Hasta la fecha, la bibliografía sobre este tema ha analizado principalmente el impacto general de programas individuales o paquetes de intervenciones centrados en mejorar la resiliencia. Sin embargo, es necesario comprender mejor cómo se puede combinar intervenciones o actividades individuales —destinadas a mejorar resultados específicos en materia de bienestar—de manera efectiva para fortalecer y mantener la resiliencia. También es importante saber si los grandes paquetes integrados de apoyo —que son costosos— pueden resultar más económicos comprendiendo mejor la manera en que cada uno de sus elementos individuales (p. ej. transferencias de activos, capacitación, etc.) contribuye a la resiliencia. Identificar las sinergias entre las diferentes actividades o intervenciones no sólo mejorará la programación, sino que también nos permitirá llegar a comunidades y personas más vulnerables de manera eficiente.

Una agenda de evidencias para la resiliencia

Existen tres prioridades generales para la resiliencia en materia de evidencias, que nos ayudarían a diseñar programas que aborden las capacidades necesarias a largo plazo para mejorar la seguridad alimentaria y la nutrición y, al mismo tiempo, satisfagan las necesidades alimentarias inmediatas:

  1. ¿QUÉ intervenciones son las más apropiadas para crear y conservar la capacidad de amortiguar y adaptarse a las perturbaciones y mantener una trayectoria positiva en materia de seguridad alimentaria y desarrollo?  Para ayudar a las personas y comunidades a pasar de necesitar apoyo humanitario a entrar en la senda del desarrollo, se requiere una programación multifacética, adaptada a las necesidades de las diversas comunidades/individuos que se enfrentan a condiciones diferentes en momentos distintos. Los programas del PMA suelen incluir actividades centradas en resultados específicos, que van desde la mitigación de las perturbaciones y la diversificación de los medios de vida, hasta el fortalecimiento institucional. Comprender cómo contribuyen los programas o actividades individuales a las diferentes capacidades de resiliencia sería fundamental para desarrollar programas que fomenten —y preserven también— esta cualidad.
  1. ¿CÓMO se pueden combinar o secuenciar estas intervenciones para garantizar el desarrollo de múltiples capacidades complementarias de resiliencia? El PMA se ha esforzado continuamente por mejorar la integración de sus actividades en materia de resiliencia para asegurar que las comunidades puedan acceder a los servicios necesarios a fin de fortalecer y preservar esta capacidad a lo largo del tiempo. Para contribuir a una mayor integración, es fundamental saber en qué consistiría un “paquete de resiliencia” eficaz en diferentes contextos y quiénes se beneficiarían en mayor medida de éste.
  1. ¿CUÁNDO tienen las intervenciones individuales en materia de resiliencia un impacto mayor a la hora de superar los efectos de las perturbaciones, los factores de estrés o las variaciones estacionales en la seguridad alimentaria? La evidencia indica que las variaciones estacionales afectan de manera significativa a la seguridad alimentaria.  Comprender la influencia estacional permite al PMA acomodar esta variabilidad inherente a lo largo del año en su propia programación, y obtener al mismo tiempo información importante sobre la forma en que los hogares se recuperan de las perturbaciones o los factores de estrés.

Al enfrentarse a emergencias complejas, es fundamental para el PMA garantizar que se mantienen y consolidan los avances realizados para poner fin al hambre y la malnutrición. Comprender mejor la resiliencia ayudará al PMA a diseñar y ejecutar programas que den prioridad a objetivos de desarrollo a largo plazo, incluso trabajando en primera línea en conflictos, desastres y otras crisis humanitarias.                                                                                                                                                                                                

Siga nuestros progresos aquí.

Vea nuestro vídeo de presentación de la Estrategia de evaluación del impacto del PMA aquí.