Enfoques de las cadenas de valor: llegar hasta los más pobres

Value chains
©IFAD

Enfoques de las cadenas de valor: llegar hasta los más pobres

Una cadena de valor es el conjunto de actividades necesarias -incluidas el diseño, producción y distribución- para concebir un producto o servicio y llevarlo a su destino final en el mercado.

Este tema está cobrando mayor importancia en el contexto del desarrollo, ya que los sistemas alimentarios tradicionales están siendo sustituidos por cadenas de valor organizadas. De hecho, numerosos gobiernos y organizaciones internacionales apoyan ya el desarrollo de las cadenas de valor a fin de incrementar los ingresos y mejorar el bienestar de los pequeños productores en zonas rurales, y se prevé que este respaldo aumente. En consonancia con esta tendencia, la cartera del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) ha registrado un aumento notable en la proporción de proyectos relacionados con cadenas de valor, pasando de un 41 por ciento en el trienio 2007‑2009 a un 72 por ciento en el trienio 2016-2018.

Los pequeños productores desempeñan un papel crucial en las cadenas de valor agrícolas, ya que se encargan –en gran parte- de producir los alimentos. Sin embargo, su retribución es demasiado exigua en relación a los precios del mercado. Por tanto, una pregunta frecuente es si la reorientación de las actividades de desarrollo mencionada anteriormente puede ayudar a llegar hasta los más pobres y desfavorecidos, o si -por el contrario- lleva a centrarse en aquellos grupos a los que es más fácil tener acceso, a saber, los “agricultores medianos” con vínculos sólidos con los mercados, y los pequeños y medianos empresarios ya consolidados.

Ésta fue una de las cuestiones analizadas en la última evaluación a nivel institucional de la Oficina de Evaluación Independiente del FIDA (IOE), que examinó 77 proyectos realizados en 29 países en los últimos diez años.

Tres maneras de llegar hasta los más pobres a través de las cadenas de valor

1. Implementar estrategias de focalización apropiadas

Los proyectos analizados utilizaron -con frecuencia- estrategias de focalización geográfica, centradas por lo general en regiones o distritos muy pobres, poco desarrollados o con inseguridad alimentaria, o en zonas con gran concentración de poblaciones indígenas. Sin embargo, este enfoque ha sido -en ocasiones- problemático para el desarrollo de las cadenas de valor, que no están sujetas a límites administrativos.

Desde una perspectiva de focalización social, la evaluación concluyó que existen diversos factores que contribuyen a que la ayuda de los proyectos llegue hasta los hogares y grupos pobres y muy pobres:

  • Seleccionar productos que requieren poca tierra o inversión de capital y gran cantidad de mano de obra no cualificada (como la iniciativa sobre plantas ornamentales en Viet Nam, en la que participaron personas virtualmente sin tierras; o los proyectos en El Salvador y Honduras para ayudar a tejedores tradicionales y otros artesanos -mujeres por lo general-, así como a personas con discapacidad).
  • Establecer requisitos en favor de los pobres como condición para que los agronegocios obtengan apoyo financiero de los proyectos del FIDA, y verificar que se cumplen estos requisitos;
  • Realizar trabajo preliminar a nivel comunitario y movilizar a grupos de productores; y
  • Desarrollar trabajo previo en la misma zona, ya que facilita la creación de una base productiva y de conocimientos locales, así como de un enfoque participativo para el diseño e implementación.

2. Validar adecuadamente las hipótesis sobre el “efecto goteo”

En algunos casos, se formularon hipótesis sobre el “efecto goteo” -en grupos más pobres- de la ayuda a grandes agricultores y agronegocios; sin embargo, estas suposiciones no se habían validado adecuadamente en la etapa de diseño, ni se habían verificado durante la implementación. El “efecto goteo” solamente puede producirse cuando: a) la demanda de productos de decenas o centenares de pequeños productores -y no sólo de unos pocos- aumenta de manera significativa, así como los precios en las explotaciones agrícolas; y/o b) la demanda de mano de obra no cualificada o semicualificada se ve afectada de manera significativa, de forma que un nivel inferior de educación formal no supone un factor discriminatorio.

3. Promover cambios en favor de los pobres en la gobernanza de las cadenas de valor

Numerosas cadenas de valor que recibieron apoyo de los proyectos del FIDA estaban impulsadas por compradores: los proveedores trabajan en base a parámetros establecidos por la demanda de los mercados, que incluyen requisitos estrictos en materia de calidad, volúmenes y plazos de entrega, así como cumplimiento de normas sanitarias y fitosanitarias. Si bien estos mecanismos fueron beneficiosos para los pequeños productores -ya que les proporcionaron acceso a conocimientos y recursos, mercados más seguros e ingresos- la gobernanza de las cadenas de valor continuó siendo ‑sustancialmente- la misma, ya que los agricultores siguieron teniendo una posición negociadora débil en comparación con los agronegocios.

Se obtuvieron resultados de mayor alcance -en términos de cambios en la gobernanza- en proyectos en los que se habían creado plataformas de múltiples partes interesadas y funcionaban bien (p. ej. en Nepal, Níger, Senegal y ‑en parte‑ Ghana y Uganda). Las plataformas abrieron un espacio para el diálogo y coordinación sobre cuestiones como el suministro de insumos, la infraestructura de los mercados, los niveles de precios, la información sobre los mercados y la solución de controversias.

La evidencia sobre la distribución del valor en las cadenas de valor no era homogénea. No obstante, se pudo concluir que parecía más estable y equitativa cuando se dedicaban esfuerzos a desarrollar el diálogo y la confianza entre las partes interesadas y se empoderaba a las organizaciones de productores para negociar las condiciones de intercambio. Otros factores que contribuyeron a lo anterior fueron la elevada competencia entre compradores, la atención prestada a los nichos de mercado y el compromiso de dichos compradores con condiciones comerciales justas.

El camino a seguir

Aunque -inevitablemente- los contextos considerados en la evaluación eran diversos y las conclusiones variaron en los diferentes países y entre ellos, se pudo concluir que -en muchos casos- los enfoques de las cadenas de valor permiten llegar a los hogares y grupos pobres y muy pobres. Sin embargo, esto requiere atención específica en las fases de diseño e implementación, y no se pueden esperar resultados inmediatos. En relación con las buenas prácticas identificadas en la evaluación, los proyectos deberían promover que la ayuda llegue hasta los grupos pobres, muy pobres y desfavorecidos en las fases de diseño e implementación, así como fomentar la inclusión en la gobernanza de las cadenas de valor y el entorno normativo y reglamentario.

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