Prácticas de evaluación en África: principales tendencias

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Prácticas de evaluación en África: principales tendencias

Las tendencias y dinámicas en materia de evaluación influyen en nuestro trabajo como evaluadores. Pero, ¿cuáles son esas dinámicas exactamente?

Al igual que le sucede a un fontanero cuando tiene que arreglar un grifo que gotea, al principio no siempre tenemos una perspectiva completa de la situación. En el ámbito de la evaluación, habitualmente carecemos de la información necesaria sobre el contexto en el que debemos desempeñar nuestra labor. Esto sucede pese a que los evaluadores promueven el uso de enfoques empíricos para el diseño de programas.

Para satisfacer la necesidad de comprender qué está sucediendo en el ámbito de la evaluación y la relación entre los programas de evaluación y nuestras prácticas, el Centro para el Aprendizaje en Evaluación y Resultados (CLEAR, por sus siglas en inglés) para los países africanos de habla inglesa y el Centro de Investigación sobre Evaluación, Ciencia y Tecnología (CREST, por sus siglas en inglés) colaboraron conjuntamente para crear una base de datos de investigaciones e informes sobre evaluación.

La Base de Datos Africana sobre Evaluación (AfrED, por sus siglas en inglés) recopila información de 12[1] países africanos correspondiente a un período de 10 años y ofrece la oportunidad de descubrir diversos modelos de prácticas de evaluación. En última instancia, puede ayudarnos a comprender qué intervenciones son necesarias para influir en el aprendizaje e innovación en este nuevo ámbito. La base de datos está a disposición del público, si bien no todos sus documentos pueden descargarse debido a las restricciones asociadas a los derechos de autor.

En general, el panorama resultante es el de un compendio de reflexiones más vibrante y activo de lo previsto. Encontramos más de 9 000 artículos de investigación basados en resultados de evaluaciones realizadas en la región, que cuestionan las impresiones de tipo anecdótico precedentes de falta generalizada de investigaciones revisadas por pares. La mayoría de estos informes se publicaron en revistas sectoriales especializadas en educación y salud, agricultura y desarrollo, y -sorprendentemente- de manera muy limitada en publicaciones relacionadas con la evaluación.

Debido al amplio alcance de los artículos publicados en revistas especializadas, solamente se pudieron incorporar 2 635 informes de evaluación a la base de datos. Las evaluaciones a las que hacen referencia corresponden a una amplia variedad de sectores, donantes y países. Los informes de evaluación incluidos en la base de datos no son exhaustivos al no disponer de recursos suficientes. No se pudieron incorporar diversos archivos de evaluaciones ya existentes por falta de tiempo.

Esta visión panorámica nos permitió analizar algunas cuestiones y las impresiones de carácter anecdótico que han influido negativamente en el ámbito de la evaluación en la región.

En primer lugar, existe la impresión de que los evaluadores en África proceden -en su mayoría- del hemisferio norte. Si bien este tema es complejo y las evaluaciones y estudios de evaluación incluidos en la base de datos sólo pueden ofrecer una visión parcial, hemos comprobado que -efectivamente- un número desproporcionado de evaluadores procedentes del hemisferio norte están liderando equipos de evaluación e iniciativas de investigación relacionados con las evaluaciones en África. Tendremos que seguir investigando para comprender cómo influye esta circunstancia en la relevancia e idoneidad de dichas evaluaciones y cómo están utilizando todas las partes interesadas los resultados de las evaluaciones. Habida cuenta de que las evaluaciones en la región continúan estando dirigidas por donantes y organizaciones multilaterales, la presión debe recaer en las organizaciones que las encargan para que se adhieran a los principios de la Declaración de París, y para que se garantice que los conocimientos y aptitudes -apropiados para el contexto- tengan prioridad y reciban la debida consideración en los procesos de adquisición y gestión.

En segundo lugar, el predominio del seguimiento sobre la evaluación en la región es abrumador. De hecho, la información recopilada en la base de datos sugiere que incluso las prácticas de evaluación se centran principalmente en determinar si se está avanzando lo suficiente en la consecución de unos resultados predeterminados, y no tanto en la eficacia general de los programas y la planificación estratégica.  Aunque las prácticas de evaluación están extendiéndose en la región, la finalidad de las evaluaciones continúa estando muy ligada al seguimiento. Para que las evaluaciones desempeñen su papel en el fortalecimiento de la eficacia del desarrollo, todas las partes interesadas deben trabajar para alcanzar un consenso sobre su propósito y el de los sistemas de evaluación.  

Por último, en el sector se sostiene habitualmente que, dado que la evaluación es una profesión reciente, la calidad de las evaluaciones puede variar sustancialmente. La falta de consistencia y la ausencia de informes de evaluación de alta calidad significa que las evaluaciones no siempre son adecuadas para ser utilizadas de manera eficaz. Aunque este problema no se puede resolver únicamente con la base de datos, los resultados de las investigaciones recopiladas en ésta evidenciaron calidad irregular y falta de consistencia en el cumplimiento de las directrices para la presentación de informes. Además, las distintas partes interesadas tienen diferentes opiniones sobre la manera de determinar la calidad. Es por ello que dar gran valor a las capacidades locales de evaluación resulta particularmente importante, asegurando así que el sector da respuesta a las demandas en materia de diversidad y contexto.

La creación de esta base de datos nos ha proporcionado una perspectiva del ámbito de la evaluación que nos ayudará -como evaluadores, gestores, comisionados y otras partes interesadas- a predicar con el ejemplo. Al igual que insistimos en la conveniencia de basar el diseño de los programas en los mejores datos disponibles, tenemos la misma obligación en lo que respecta a la planificación y realización de las evaluaciones.

Ahora que tenemos a nuestro alcance más información sobre los métodos, enfoques y estructuras de gobernanza de los procesos de evaluación, es hora de centrar la investigación futura en crear las capacidades necesarias para garantizar que la evaluación pueda desarrollar todo su potencial a fin de fortalecer el desarrollo en la región.

 

[1] Botswana, Etiopía, Ghana, Kenya, Namibia, Nigeria, Rwanda, Sudáfrica, República Unida de Tanzania, Uganda, Zambia, Zimbabwe